
Ay qué vacía se nos ha quedado otra vez la casa. Una visita que podríamos resumir de la siguiente manera: muchas salchichas, muchas cervecitas, mucha Susanita y la gallina Turuleca, una poca de bicicleta y mucho mucho amor de Liv y Otto para su tía Pipi. Bueno, y también para el tío Paco. Ya os echamos de menos, igual que la del puesto de salchichas y la de las cervezas que no entiende al tío Paco cuando habla en inglés.



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