Un bebé cuidando a otro bebé.




Sí, ya lo sé: las fotos son muy parecidas. Pero el momento ha sido tan especial que se merecía una entrada.

Cosas bonitas.





La verdad es que los niños nos salen bien...

Otto, tu llegada coincide con muchas cosas!



Y es que no puede ser, me ausento dos días de casa y a Liv le sale un diente y se nos echa a andar. Otto por su parte es una maravilla de bebé: dormiloncete y tragoncete. Lo siento familia por no dar muchas señales de vida, pero aún estoy grapada y por casa andamos intentando coordinar los horarios de bebés y adultos. Gracias a todos por vuestro interés. Besos.

Otto, 52,5 cm, 3,58kg y hambriento



Mi mamà y yo nos encontramos bien. Ya tendréis tiempo de conocerme mejor. Besicos a todos.



Esperando a Otto.




Hasta que venga Otto el lunes, o mejor dicho, me lo saquen, aprovechamos para dar algún paseo, si tengo la suficiente energía. Madre del verbo, qué tripón se me ve. Bueno, ni más ni menos que el que tengo...

Yayas.


Así de orgullosas lucen las yayas presentes la semana previa a la llegada de Otto. No me sufran el yayete de Zaragoza y la yayeta de Santander, que nos acordamos de vosotros igual y os nombramos a todas horas.

Esto te vas a encontrar, amatxo.

Después de todo no ha salido tan mal.


Y es que todo siempre puede ser peor, o como se suele decir, susceptible de empeorar. Después de haber empezado el día esperando inútilmente que nos atendieran en una tienda de aparejos de baño, hemos optado por ir a hacer turismo en un día que se podría haber torcido de diversas maneras: podríamos haber fastidiado el coche pero bien bajando el bordillo demasiado alto de una calle cualquiera del Québec antiguo, o haberme puesto de parto en el bar donde me he caído por las escaleras y Chuso casi se cae con la silla encima del carrito de la niña, o haber recibido una multa tras llegar ligeramente tarde al aparcamiento de pago en la ciudad en la que no te pasan ni una.

Resultado final.




Esto, desde luego, no está hecho para que todos los mortales sean capaces de montarlo.

Uvas imaginarias.



Liv entra en el juego rápidamente.

El proceso.

Aquí puede parecer que no, pero ya llevaba Chuso varias horas de curro.
Liv va leyendo las instrucciones y dándole órdenes a papá.
My man at work.
Sin la inestimable ayuda de Liv, nada de esto hubiera sido posible.

Volver al inicio Volver arriba Emigrantes en Québec (o casi Liv y Otto en Québec). Theme ligneous by pure-essence.net. Bloggerized by Chica Blogger.