Juntos y revueltos.



Mientras intentamos acostumbrarnos a la ausencia de las yayas, así amancecemos por las mañanas. En la foto de abajo, Liv consolando a su hermano intentando a la fuerza meterle un chupete. Dos bebés, ufffffff.... Por las noches nos acostamos con la sensación de que hemso ganado una batalla, la batalla diaria.

Volver al inicio Volver arriba Emigrantes en Québec (o casi Liv y Otto en Québec). Theme ligneous by pure-essence.net. Bloggerized by Chica Blogger.