Después de todo no ha salido tan mal.


Y es que todo siempre puede ser peor, o como se suele decir, susceptible de empeorar. Después de haber empezado el día esperando inútilmente que nos atendieran en una tienda de aparejos de baño, hemos optado por ir a hacer turismo en un día que se podría haber torcido de diversas maneras: podríamos haber fastidiado el coche pero bien bajando el bordillo demasiado alto de una calle cualquiera del Québec antiguo, o haberme puesto de parto en el bar donde me he caído por las escaleras y Chuso casi se cae con la silla encima del carrito de la niña, o haber recibido una multa tras llegar ligeramente tarde al aparcamiento de pago en la ciudad en la que no te pasan ni una.

1 comentarios:

Anónimo dijo...
9 de agosto de 2010 07:25

¿Dónde está Liv? ¿Es ella la que hace las fotos?

Volver al inicio Volver arriba Emigrantes en Québec (o casi Liv y Otto en Québec). Theme ligneous by pure-essence.net. Bloggerized by Chica Blogger.