


Una llegada llena de sorpresas. A pesar de no seguir ninguno de nuestros consejos a la llegada a la aduana, las Puris atravesaron la frontera canadiense con las maletas llenas de quesos, ropa de bebés y leche evaporada Ideal. Al llegar no sabían ni que ni yo ni Liv íbamos a estar, ni que reservamos una habitación en el Hilton para todos en plan comuna. Gracioso es ver cómo utilizan el cambio horario según tengan sueño o hambre: algunas veces siguen el horario español, otras veces el canadiense. Manténganse pegados a sus pantallas. Seguiremos informando.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada