No se me quejen ustedes...

Perdonen por esta ausencia prolongada los seguidores de este blog. Varios factores se han juntado: estoy de exámenes en la universidad, Liv ha estado malica, y la verdad es que a penas tengo fotos nuevas. Para que no se vayan de vacío, les contaré (a los que no lo sepan), que en Canadá no se puede ir a urgencias, a no ser que vayas con la cabeza abierta en varios trozos, porque corres el riesgo simplemente... de que no te atiendan. Lo descubrimos este sábado por la noche. Gloriosa noche en la que decidimos (sí, Pas, ya lo sé: decidí) ir a urgencias después de 4 días de fiebre on/off de la pequeña Liv. Llegamos a las 12 de la noche, y a las 3 decidimos irnos porque sólo había un médico de urgencias para todo el hospital, y se dedicaba sobretodo a atender ambulancias. La noche oficial de los borrachos y los broncas es la misma en todos los países. La enfermera de triaje, amablemente, nos insinuó que corríamos el riesgo de tener que esperar al turno de mañanas para ser atendidos. Así que después de 3 horas y de ver que no llamaban ni al apuntador, ni a ningún bebé (principalmente había bebés con sus papás), decidimos volvernos a casa. El final de la historia al menos es feliz, porque al día siguiente por lo menos Liv fue evaluada en su clínica, en tan apenas 20 minutos. De esta historia hemos sacado varias moralejas. La primera es que es que hay que mantenerse alejado de las urgencias lo máximo posible. Segunda moraleja: el sistema sanitario canadiense es una ñórdiga (a pesar de los impuestos que pagamos), aunque ya lo sabíamos. Tercera: como ven, Canadá no es la panacea del primer mundo. Cuarta: háganse un seguro de viaje si vienen a vernos (en urgencias había un amable cartelito que invitaba a todo extranjero a pagar unos 700$ antes de empezar a ser atendido). Pues ya ven, no se quejen ustedes del sistema sanitario español, que habrá listas de espera y blabláblá, pero por lo menos te atienden y todo dios tiene su médico de familia (un lujo exótico por estos lares, que en realidad no sirve de mucho, porque cuando le pides hora te citan para dentro de dos meses). Bueno, para amenizar, les pongo una foto de una de mis famosas empanadas gallegas. Sirva de reclamo para futuras visitas.


1 comentarios:

L.V. dijo...
24 de abril de 2010 11:38

¡Vaya pinta la empanada!
Ñam!!

Volver al inicio Volver arriba Emigrantes en Québec (o casi Liv y Otto en Québec). Theme ligneous by pure-essence.net. Bloggerized by Chica Blogger.