Está cayendo la mundial.




La ciudad estaba casi completamente desierta de nieve. Ya casi no había charcos del deshielo. Salir con el carrito de Liv se había convertido en una tarea fácil, y yo hasta había recogido las botas de invierno. Y de repente, zas!, sale un día como hoy y la ciudad se vuelve a cubrir de blanco, hay que circular con precaución, y este fin de semana igual nos volvemos a ir a esquiar. No tengo fotos para documentar lo que estoy contando. En revancha, unas cuantas otras fotos. En la primera, Liv intentando ganarse a Sasha dándole una galleta. En la segunda, Liv saludando. Y en la última, un ejemplo de cómo se puede torcer todo en cuestión de segundos.

1 comentarios:

Harry Sonfór dijo...
23 de marzo de 2010 23:10

Ay, qué bonica está la Liv saludando. Felicidades al padre retrasadas.
Ole ole. Aquí ya llegó la primavera. Ya tengo los perales en flor (y ya ando con un alergiazo gordo con el polen).

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