Hotel Madrid.



Hay un sitio muy curioso entre Montréal y Québec situado al borde de la autopista 20. Se llama Hotel Madrid, y es un hito de la simbología kitch de la región. Conforme te vas aproximando, unas grandes letras de neón anuncian: «Poutines, Restaurant, Numéro 1, Ouvert». Al pasar por la autopista, se pueden ver unos grandes dinosaurios de plástico y unos cuantos coches deconstruídos a modo de reclamo. Y debe funcionar, porque siempre hay mucho camión estacionado. El Hotel-Restaurante Madrid es también una referencia obligada en pelis, literatura, cómics e incluso en música québécoise. Más intrigada por la curiosidad que por las ganas de llenar el estómago, sugerí al clan familiar el parar allí de camino a Montréal. La comida es nauseabunda, huele a grasa, a bacon y a poutine (patata frita con una especie de salsa barbacoa y queso), y la decoración es horrorosica. En la foto, Chuso y Liv mano a mano, y detrás las hermosas figuras de cera countries que adornan el local desde hace siglos. El por qué se llama «Madrid» es un misterio.

Cosas que me traería de Montréal:




mi amiga Amélie, mi amigo Yves, el mercado Atwater, el parque Mont-Royal, la diversidad cultural, el restaurante Rumy, el súper-mercado Aubut,... Como no me pude traer todo eso, me traje al menos a mi amiga Amélie. Guapa, Amélie! Gracias por tu compañía, mi buena amiga.

Visita relámpago a Montreal.

Queridas famlias.
No os alarméis si no nos véis en el Skype por un par de días ya que nos vamos a Montréal a hacer una visita relámpago. Informaremos a la vuelta.

Liv cumple dos meses




Hoy nos hemos ido al lago Beauport (el mismo en el que hacíamos patinaje en invierno), y hasta Liv ha probado el agua.

Canícula




El día ha empezado así, revuelticas, con paseo incluído mañanero, y hemos terminado en la piscina con Nicole, su abuela québécoise. Estos canadienses suenan la alarma de calor cuando tienen tres días seguidos por encima de los 30 grados, qué les pasaría tres días seguidos un verano como el de este año en Zaragoza?

El vacío se llena con LIV






Qué falsa soy! Resulta que se van los aitas y me quedo más triste que ni sé. Yo, que voy por la vida de independiente y puedecontodo. Los aitachos se han ido y sin ellos la casa hace eco, no huele a comidicas ricas, y Liv se ha declarado en huelga de decir «ajo» hasta que no vea a su yaya Mari Carmen. Nos habéis dejado sin embargo una afición desconocida por el rabino francés.

Buen viaje, aitas.

Una parte de mí se ha ido hoy para España.

En el parque acuático de Québec




Poco a poco vamos agotando los cartuchos. En las fotos, una morsa joven haciendo piruetas mientras a las personillas nos daba un golpe de calor.

Volver al inicio Volver arriba Emigrantes en Québec (o casi Liv y Otto en Québec). Theme ligneous by pure-essence.net. Bloggerized by Chica Blogger.