Momentos caseros.


A penas tengo nada que contar. La vida pasa apaciblemente en Québec, la ternasca crece cada día, y yo me enfado con la monitora de yoga, que me sugiere que Liv consulte una osteópata porque se queja. Normal, pava, lo que le pasa es que se aburre como una pejilguera después de hora y media sin hacer nada...

Volver al inicio Volver arriba Emigrantes en Québec (o casi Liv en Québec). Theme ligneous by pure-essence.net. Bloggerized by Chica Blogger.