Hotel Madrid.



Hay un sitio muy curioso entre Montréal y Québec situado al borde de la autopista 20. Se llama Hotel Madrid, y es un hito de la simbología kitch de la región. Conforme te vas aproximando, unas grandes letras de neón anuncian: «Poutines, Restaurant, Numéro 1, Ouvert». Al pasar por la autopista, se pueden ver unos grandes dinosaurios de plástico y unos cuantos coches deconstruídos a modo de reclamo. Y debe funcionar, porque siempre hay mucho camión estacionado. El Hotel-Restaurante Madrid es también una referencia obligada en pelis, literatura, cómics e incluso en música québécoise. Más intrigada por la curiosidad que por las ganas de llenar el estómago, sugerí al clan familiar el parar allí de camino a Montréal. La comida es nauseabunda, huele a grasa, a bacon y a poutine (patata frita con una especie de salsa barbacoa y queso), y la decoración es horrorosica. En la foto, Chuso y Liv mano a mano, y detrás las hermosas figuras de cera countries que adornan el local desde hace siglos. El por qué se llama «Madrid» es un misterio.

1 comentarios:

Harry Sonfór dijo...
29 de agosto de 2009 23:53

Hala qué mayor se le ha puesto el Chuso con la cosa de la paternidad. Si parecía un chaval antes de.

Volver al inicio Volver arriba Emigrantes en Québec (o casi Liv y Otto en Québec). Theme ligneous by pure-essence.net. Bloggerized by Chica Blogger.