Montréal desde la esfera armilar exponianana.

Aprovechando la entrada libre a la Biosfera, y el día que hizo el sábado pasado (30 grados, este país está loco), desempolvamos las bicis y allí que nos metimos. A la vuelta no podía ni con mi alma. El bombo empieza a tomar posiciones considerables, y en la bici ya empezaba a estorbarme. No pongo ninguna foto mía que me veo un poco infame. Próxima entrada: baby-shower sorpresa que me tienen preparada en el curro, aunque yo en teoría no sé nada.

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