Retomando las buenas costumbres.


Nuevas tecnologías aplicadas al hogar.

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Que me he hecho fan de este aparato maravilloso al que hemos bautizado como Peret. Que me lo deja todo como los chorros del oro, oigan. Ahí va china-chana limpiando por la casa, a su marchica, sin dar mal a nadie, y cuando se cansa se va él solico a recargarse. Que me voy de casa, lo dejo en marcha, llego, y me lo encuentro todo limpio. Viva el roomba!!

El abecedario con papi.

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Hermosota que está ella.


Ante la imposibilidad de poner fotos de exteriores, ya que la metereología no lo permite, ponemos fotos sacadas en interiores. Miren lo ternascota que se nos cría esta devorafrutas. Abajo, Liv con Carolina.

Sueño, sueño, sueño

Lo siento por los seguidores de Liv, pero desde hace unos días, un sueño pesado me impide hacer vida normal. El otro pequeñín se ha apoderado de mi cuerpo y de la energía que me queda. Iré poniendo fotos de Liv en breves. Abajo, una representación de en lo que me voy a tener que convertir con la llegada del nuevo pequeño.

Escenas cotidianas.



Ante las repetidas peticiones de los fans de Liv para que ponga más fotos, ahí van unas cuantas imágenes de la vida cotidiana. Arriba, Liv comiendo con su padre, Liv en la bañera con su madre, y abajo, apuntando maneras de teleadicta.

Y eso de ahí adentro también es Liv.


En algo se tiene que notar que vivimos en un país nórdico: al carrito del bebé se le pueden acoplar unos skíes.

Esa cosica de ahí adentro es Liv.

Hoy me la he llevado en trineo a hacer gimnasia, aunque más me hubiera valido que me hubieran llevado arrastras a mí también, así, tapadica y tumbada en un trineo que derrapa. Las bacterias en esta casa parecen dispuestas a no abandonarnos. Menos mal que al menos Liv se ha recuperado parece ser que del todo.

Núnca más.



Así es como podemos resumir nuestro periplo por los aeuropuertos. Núnca más volveremos a repetir esta locura de coger 3 vuelos con un bebé, poniéndonos a merced de los amables agentes aduaneros, el no siempre competente personal de tierra, los controladores de pasaportes, de escáneres, etc. La próxima vez, nos adaptaremos a viajar en la época del año en la que hay vuelos directos desde Montreal.
En las fotos, Liv en la maleta, Liv en el primer avión, y Liv en el segundo avión, en una cama improvisada.

Nos cabrá todo en la maleta??

Ya veremos, de momento lo importante será llegar al aeropuerto aunque lleguemos a trozos, porque de la fiebre que tenemos, entre los 3 no hacemos 1. Va a ser difícil hacer una crónica de este último viaje, sobretodo porque estoy muy floja y me pondré aún más blandita si me pongo a dar las gracias a TODOS VOSOTROS que con vuestras muestras de cariño (a Liv especialmente) me habéis hecho sentir como en casa. Besos a todos.

Una de Pascuales.




El mundo al revés: Liv se resfría en Zaragoza, uno de los días más calurosos del invierno, sin aire, y a unos 18 grados. Ya no podemos decir que no hemos ido a urgencias, ese sitio tan ameno donde puedes escuchar hasta música de Camela por un móvil. La peque va bien, un poco fiebrosa pero bien.

Ternasca.

De lo que se come, se cría. Qué ceboncica se nos está poniendo.

Monográfico de papillas



Liv ha empezado a comer papillas en España, aunque no perdona el pecho ni jarta verduras. Come tan estupendamente que es como si me hubiera tocado la lotería, y si no, aquí la prueba.

Amigas.


En Santander, antes de la ola de frío siberiano.
















Liv en Cantabria.








Con Liv en Santillana del Mar y Comillas. Le ha encantado el mar.


Ensalada de tías.







Ensalada de primos.




Ensalada de yayas







Ya en Zaragoza.

Con más jet-lag que los abuelos Rolling-Stones de gira, nos recuperamos de tres trasbordos aéreos, un vuelo transcontinental, la recepción abuelera-tías-tíos-primos, y esta sofocante calefacción central de las casas zaragozanas.
En la foto, Liv en el avión antes de despegar.

Empezamos a preparar la maleta

Perfecto! Liv nos cabe.

Mi canadiense favorita


Después de multitud de pruebas y obstáculos, Liv obtiene su pasaporte canadiense. Yayas y yayos del mundo, preparaos, que ahí vamos.

5 meses,en Montréal






Los 5 meses nos han pillado en Montréal. Un viaje que podríamos resumir de la siguiente manera: vamos al Rumi, y parecemos dos pobres que no han comido en una semana. Vamos a un hotel, y descubrimos que hay cosas del mundo de los mayores que no nos gustan (que nos aparque el coche un tío que no conocemos). Chuso va a una formación, y llega tarde porque nos pilla atasco en la autorute Décarie (esto es muy montrealés).Voy a ver a mis compañeras de trabajo que se comen a Liv a besos. Voy a comprar chocolates, quesos y aceite de oliva al mercado Aubut como antaño se iba a Andorra a por sopas de sobre y azúcar. Voy al mercado Atwater a por jamón serrano, y el tendero al que le hice salir por obligación en Campuzos por el mundo me saluda con un simpático: jamón va a ser?. Voy a ver a mi amiga Amélie, que sigue tan maja como siempre o más. Ya no siento pena cuando visito Montréal. La pequeña es una todoterreno que aguanta lo que le echen. Volvemos a nuestra casita de Québec, que es una ciudad de andar por casa, y qué bien se está.

Empieza la temporada

YES, WE CAN!!

Como las leyes españolas no aceptan que Liv lleve mi segundo apellido, me lanzo en una gyncana contra-reloj para que nos dé tiempo a tener su pasaporte canadiense antes del día 1 de diciembre. Liv, a mí me podrá costar la salud, pero por los clavos de Cristo que a tí te hago ciudadana del mundo, aunque me tenga que cambiar el nombre, escribirlo del revés o en morse.

Nueva foto para el pasaporte canadiense de Liv.


Disgustada con la burocracia española, parece ser que Liv sólo puede ser canadiense por el momento porque lleva mi segundo apellido, y eso en España no es legal. A 20 días de irnos para allá, nos lo comunican hoy, sólo para elevar un poco el nivel de estrés. Continuará...

Y por eso me llaman la desdentada.


Gordopila

Happy Halloween


Ayer, todo el mundo iba disfrazado, hasta las cajeras de los supermercados. Pensando que esto de vivir en Norteamérica tiene sus cosas, compramos caramelos para no quedar mal con los niños del barrio. Lo mismo hubiera dado, no vino ni uno sólo, debe de ser que no estamos en la ruta del bacalao.

Momentos caseros.


A penas tengo nada que contar. La vida pasa apaciblemente en Québec, la ternasca crece cada día, y yo me enfado con la monitora de yoga, que me sugiere que Liv consulte una osteópata porque se queja. Normal, pava, lo que le pasa es que se aburre como una pejilguera después de hora y media sin hacer nada...

Poussette-extrême

Liv, hija mía, esto es lo que hay. Te ha tocado nacer en un país nórdico. Vete preparando. Lo malo no es que nevara ya ayer, si no que la nieve, al derretirse, forma una resbalosa capa de hielo que hace que el hecho de ir andando con el carrito se convierta en un deporte de riesgo que requiere una cierta presteza y sobretodo mucha, mucha atención.

Primera nevada del invierno.

Y yo que pensaba que las mamás canadienses estaban preparadas para el frío... Hoy sólo hemos ido 3 mamás a la gimnasia, mientras que ayer estuvimos 15 (!). Ay ay, que he vuelto con el frío metido en el cuerpo. Me voy a encender un fuego.

Museo Nacional de Bellas Artes de Québec



Ahí que nos fuimos el domingo pasado a echar un ojo. Nada espectacular pero majete, cuanto menos. La parte más curiosa fue la de arte inuit. Por cierto, estoy deseando hacerme con ese cartel de la última foto para casa. A ver cómo me lo monto.

4 meses.

La pejilguer ya no nos cabe en el moisés.

El pasaporte de Liv.



Aprovechando el viaje a Montreal para hacerle el pasaporte a Liv en el consulado español, buscamos un hotel con piscina para darle a Liv su primer baño en agua clorada. El agua estaba bastante fresquita, así que la cosa no duró mucho, pero ay lo mona que queda en las fotos...

Preparada para el frío.


Cardio-poussette





O lo que es lo mismo: lleva a tu bebé a lo loco con el carrito. Las mamás se ponen en forma a la orden de una monitora por los Planos de Abraham, y mientras, como se puede ver, ellos ni se enteran. Buen lugar también para intercambio de información, sobretodo para alguien nueva en la ciudad como yo.

Farenhusband cuidando de la familia.

SE BUSCA

Ojos.

Ella es la protagonista.



Otoño.



3 meses

Chuso no está estrangulando a nadie.



Mañana empiezo un porrón de actividades con Liv, qué bien nos lo vamos a pasar. A ver si conozco a más madres locas que me den consejos sobre cómo preparar a un bebé al invierno québécois.
Arriba, una de las pocas fotos en los que estamos casi toda la familia. Sasha se adivina al fondo. Abajo, Liv con cara de trasto.

De vez en cuando



Liv nos deja entrar en su universo multicolor.

Cambio Radical ha recibido 45727 visitas

Ahí es nada. Ahora me consta que ya va por las 46000. Una barbaridad. Yo desde que lo descubrí, no puedo pasar sin él. Lo leo casi todos los días. Es como un ritual: me leo El País, y luego Cambio Radical, o al revés, depende de cómo me dé. Me hace sentir como en casa. A veces me río, otras me pongo blanda, y a veces, las pocas, me revuelvo en mi silla, pero siempre siempre vuelvo, porque no puedo pasar sin mi Cambio Radical.

CocoRosie




Resulta que también se puede ser un moderno en Québec.

Tatuaje.

«Él vino en un barcoooooo, de nombre extranjeroooooooo». Canciones que se transmiten de generación en generación que se almacenan no sé en qué parte del cerebro y que salen cuando intentas calmar a tu hija de un cólico o lo que sea. Pero por favor, que alguien me diga que la de «qué bonita que es mi niña, qué bonita cuando duerme, que parece una amapola entre los trigales verdes» NO es de la pantoja, si no, tendré que dejar de cantársela.

Confirmado:




Estos dos ya se han aliado y empiezan a pasar de mí.

Hotel Madrid.



Hay un sitio muy curioso entre Montréal y Québec situado al borde de la autopista 20. Se llama Hotel Madrid, y es un hito de la simbología kitch de la región. Conforme te vas aproximando, unas grandes letras de neón anuncian: «Poutines, Restaurant, Numéro 1, Ouvert». Al pasar por la autopista, se pueden ver unos grandes dinosaurios de plástico y unos cuantos coches deconstruídos a modo de reclamo. Y debe funcionar, porque siempre hay mucho camión estacionado. El Hotel-Restaurante Madrid es también una referencia obligada en pelis, literatura, cómics e incluso en música québécoise. Más intrigada por la curiosidad que por las ganas de llenar el estómago, sugerí al clan familiar el parar allí de camino a Montréal. La comida es nauseabunda, huele a grasa, a bacon y a poutine (patata frita con una especie de salsa barbacoa y queso), y la decoración es horrorosica. En la foto, Chuso y Liv mano a mano, y detrás las hermosas figuras de cera countries que adornan el local desde hace siglos. El por qué se llama «Madrid» es un misterio.

Cosas que me traería de Montréal:




mi amiga Amélie, mi amigo Yves, el mercado Atwater, el parque Mont-Royal, la diversidad cultural, el restaurante Rumy, el súper-mercado Aubut,... Como no me pude traer todo eso, me traje al menos a mi amiga Amélie. Guapa, Amélie! Gracias por tu compañía, mi buena amiga.

Visita relámpago a Montreal.

Queridas famlias.
No os alarméis si no nos véis en el Skype por un par de días ya que nos vamos a Montréal a hacer una visita relámpago. Informaremos a la vuelta.

Liv cumple dos meses




Hoy nos hemos ido al lago Beauport (el mismo en el que hacíamos patinaje en invierno), y hasta Liv ha probado el agua.

Canícula




El día ha empezado así, revuelticas, con paseo incluído mañanero, y hemos terminado en la piscina con Nicole, su abuela québécoise. Estos canadienses suenan la alarma de calor cuando tienen tres días seguidos por encima de los 30 grados, qué les pasaría tres días seguidos un verano como el de este año en Zaragoza?

El vacío se llena con LIV






Qué falsa soy! Resulta que se van los aitas y me quedo más triste que ni sé. Yo, que voy por la vida de independiente y puedecontodo. Los aitachos se han ido y sin ellos la casa hace eco, no huele a comidicas ricas, y Liv se ha declarado en huelga de decir «ajo» hasta que no vea a su yaya Mari Carmen. Nos habéis dejado sin embargo una afición desconocida por el rabino francés.

Buen viaje, aitas.

Una parte de mí se ha ido hoy para España.

En el parque acuático de Québec




Poco a poco vamos agotando los cartuchos. En las fotos, una morsa joven haciendo piruetas mientras a las personillas nos daba un golpe de calor.

Fin de semana en Tadoussac





Más agua no nos pudo caer. Aún con todo, a los aitas les gustó mucho y Liv soportó bien la paliza. Esta chica es una todoterreno. En la última foto, lugar donde echamos el cordón umbilical de Liv, en la desembocadura del río Saguenay con el río San Lorenzo.

Tardes con Liv



A Liv hay que darle movimiento por las tardes, y hacer alguna carrera por casa para que encuentre el camino a la cuna. Voilà la prueba.

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